Montesinos


Caminaba Montesinos

por una verde montaña

con el fusilín al hombro

como aquél que iba de caza.

Se encontrara un hombre muerto

al par de una verde “faya”

no conoce al caballero

por mucho que le miraba,

que le estorbaba la vista

las cintas de la celada.

Ya se apeó del caballo

y le descubrió la cara.

¡Oh mi amigo Montesinos,

mal nos fue en esta batalla,

que mataron a Garín,

capitán de nuestra escuadra!

Me sacas el corazón

por la más chiquita llaga

y lo llevas al paraíso

en donde Belerma estaba;

y de mi parte le dices

estas siguientes palabras:

Quien en vida se lo dio,

muerto no se lo negara.