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En las PEDRERES DE S´HOSTAL (Menorca),depositamos con voces e instrumentos una parte muy importante de nuestras almas, de nuestra esencia. Así aunque no estemos fisicamente, cualquier oido elegido podrá escuchar los sones que retumbaron quedamente en una noche mágica. Para vosotros el recuerdo, en fotos, de aquella velada tan agradable

En un principio la materia era algo informe, algo no creado por el hombre.
Era el primer aliento de la divinidad que conjugando los cuatro elementos había creado una alternativa a la nada que encerraba en sí la esencia de la propia divinidad.
Su grandeza residía en que nada, ni nadie podían alterar dicha esencia.
Y la materia fue piedra. El hombre la observó y la respetó durante mucho tiempo.
Pero llegó el momento anunciado por las estrellas. Desde el otro lado arrivó El gran Maestro Jacques que conocía los secretos de la piedra y era capaz de moldearla.
Comenzó a dejar en ella su sabiduria a lo largo del camino de las estrellas. Fue entonces cuando algunos hombres emprendieron la senda del descubrimiento de los secretos que la piedra guardaba, de la esencia que ocultaba. Cruzaron el puente que les llevaba a la sabiduria y se convirtieron, a su vez en Maestros.
La esencia de la divinidad apareció en todo su esplendor para aquellos que pudiesen transcender a una nueva visión, a una nueva consciencia.
La piedra era un secreto a voces para algunos oidos elegidos, era la historia, el presente y el futuro; modelarla, darle forma idonea era la realización de la obra suprema, de la obra maestra. Había que imbuirse de lleno en la naturaleza para comprender el cosmos y lograr hacer que la piedra revelase el mensaje que albergaba en su seno.
Nosotros hemos escuchado sus secretos, los hemos divulgado. También, como otros antes, hemos dejado nuestra sabiduría, poca o mucha, en forma de canciones en muchas de las piedras del camino recorrido.