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Dulcimer

Aunque éste es el nombre con el que se conoce en la actualidad, en los núcleos que aún han conservado estos ejemplares, puede llevarnos a confusión por la existencia de otro instrumento con el mismo nombre y que a veces aparece como "HAMMER DULCIMER". Este último no es otro que la "DULCEMA", que también se conoció como "DULCEMEL" o "DULCEMELOS", y que como ya se dijo antes, era un salterio percutido con macillos.

Los instrumentos que presentamos con el nombre de dulcimer son, también, salterios, pero han sufrido una evolución importante al reducir las numerosas cuerdas que se tienden sobre el salterio a cuatro, cinco o, tal vez, ocho; incorporando, en su lugar, un tasto o mástil con trastes que darán las notas, al acortar a conveniencia la longitud de las cuerdas.

Suele tocarse con plectro, rasgando todas las cuerdas aunque sólo las agudas, afinadas al unísono, ejecutan la melodía. Las restantes ofrecen un acompañamiento pedal.

Aunque estuvo muy en uso en el ámbito germánico para acompañar las danzas durante los siglos XVII y XVIII, no debió gozar de gran prestigio. Michael Praetorius que emplea la palabra "SCHEIDHOLT" para un instrumento semejante lo incluye en su tratado dentro de los instrumentos "lumpen" (de baja categoría). Aún así, ha pervivido hasta nuestros días refugiado en el mundo popular y presentando multitud de formas.

El ejemplar de cinco cuerdas es una variante parecida al instrumento descrito por Praetorius, al que se le denomina "BÛCHE" o "EPPINETE DES VOSGUES". Es frecuente, este instrumento en zonas de centroeuropa y de Estados Unidos, donde se le conoce como "DULCIMER DE LOS APALACHES" .